Resumen
Alicia Grueso Hierro analiza el resurgimiento de lo trascendental en el cine contemporáneo como respuesta a la tensión entre el escepticismo moderno y la renovada necesidad de fe, ritual y misterio, examinando manifestaciones estéticas actuales. A partir de El estilo trascendental en el cine de Paul Schrader, cuestiona la jerarquización racional del estilo y reivindica una pluralidad de tácticas expresivas. Frente a la estasis minimalista defendida por Schrader, propone la compatibilidad entre estasis y éxtasis, ejemplificada en Dreyer, como vía fértil para pensar lo sagrado hoy.
“Pero qué ciegas son las criaturas que sus razones no alcanzan ni la sombra de sus cuerpos”
Valdelomar, Aguaespejo Granadino (1955)
“El estilo trascendental define el arte en una cultura postrenacentista; sin superstición y magia se llega a un doble orden de la realidad; visible y científico, invisible y sobrenatural”
Ananda K. Coomaraswamy
Qué está sucediendo, nos preguntamos todos, ante el actual giro católico en las artes, un hecho inusitado que está tomando el signo de los tiempos. Poco a poco se viene anunciando una reconciliación del arte con la religiosidad, la espiritualidad, lo místico y la trascendencia (laica o cristiana), pero también se afianzan los nuevos esoterismos, rescate de rituales, búsqueda de raíces primitivas, vuelta a lo chamánico, los viajes ancestrales, pasando todos ellos a través del cuerpo del sujeto. En la película Queer de Luca Guadagnino, inspirada en la novela de William Burroughs, dos hombres alucinados por la Ayahuasca en la selva, se besan en una escena donde la entrega se transforma en experiencia límite donde la piel es afecto, espectro y mente confundidas. Hoy se bascula entre el escepticismo más objetivo característico de la modernidad heredera de la ciencia y la ilustración, y la necesidad de fe, de creencia, teñida por una credulidad irracional fruto de afectos e ideologías arrebatadas. Nuestras pasiones siguen siendo románticas, irremediablemente nefastas, reproducidas en exceso en el cine, ahora inclusivo. Si la posmodernidad trajo la posverdad, ¿qué verdades nuevas nos quedarán por reivindicar? Pero lo que aquí nos atañe es esbozar la pregunta de cómo resurge a estas alturas el anhelo por lo trascendental en el cine.
En España lo verificamos con impactos estéticos muy concretos en la música, en la literatura, en el teatro y en el cine experimental. Vimos la lengua en pedazos en el film Teresa de Paula Ortiz con la sublime Blanca Portillo, a Angélica Liddell en Damon, el funeral de Ingmar Bergman, a Cristina Morales dando un sermón en la iglesia de Roma.…
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