Cuando apenas era un adolescente, Samuel Fosso comenzó a trabajar para aprender el oficio en el estudio fotográfico de un vecino nigeriano en Bangui. Muy poco después, con sólo trece años, abrió el suyo propio. Pronto, también, empezó a tomar fotos de sí mismo al terminar la jornada, antes de revelar los carretes del día, aprovechando aquellos que no habían sido acabados. El objetivo de estos autorretratos era en principio muy simple: «Quería mostrar a mi abuela que estaba en Nigeria lo guapo y elegante que era». Y posaba para ello, solo, en el estudio, con sus pantalones de campana y sus camisas estampadas que eran la última moda en esos momentos, una moda importada que hablaba de un deseo de modernidad, de aspirar a aquello que llegaba de otros lugares pero que traducía una forma de colonialismo distinta, al mismo tiempo que suponía de algún modo una rebelión contra lo establecido.


Su intención al comenzar a autorretratarse, ese demostrar lo guapo y elegante que era, no parecía muy alejada del propósito que tenían sus clientes cuando acudían a su estudio: «Como fotógrafo de estudio lo hago lo mejor que puedo para satisfacerles». Sin embargo, esa actividad a estudio cerrado pronto se convirtió en algo más: «En mi trabajo artístico expreso algo». Un trabajo artístico en el que, a través de los coloridos trajes —no disfraces: «no me disfrazo», señala— y de las escenografías —más recientemente con fondos neutros, que resultan igual de teatrales, si no más incluso— expresa «personajes (…) en los que quiere explorar sentimientos que puedan ser aprehendidos por el público», trajes y escenografías que responden a estereotipos y con los que pone en evidencia cómo se construyen las identidades, de género y de raza, aunque quizás no sea ese su deseo, o no el principal, y se trate de una lectura que se hace «desde fuera», desde otro lugar y otra posición y que se ha tratado de imponer. Por eso, volver a su primera serie en blanco y negro, esas imágenes originales que hacía para su familia, fotografías de las que dice que «la única diferencia» con las que son en color «es que una las hice solo y otras con un equipo.…
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