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El lugar primordial

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lugar primordial. Grabado Ferrante Imperato). Dominio público
Grabado de Ferrante Imperato, Dell'Historia Naturale (Nápoles, 1599). Dominio público
Resumen

Pablo Helguera reflexiona sobre el concepto de «lugar primordial»: un espacio que no es hogar ni trabajo, ni necesariamente social, sino un refugio de seguridad, libertad y temporalidad donde el pensamiento, la memoria y la creatividad pueden desplegarse. A partir de experiencias personales, museos, arquitectura y la historia del arte, Helguera explora cómo estos espacios íntimos, efímeros o permanentes permiten la introspección, suspenden el tiempo y sostienen la identidad en un mundo cada vez más digitalizado y deshumanizado.

El término «tercer lugar» —acuñado en 1989 por el sociólogo Ray Oldenburg para describir un espacio que no es ni la casa ni el trabajo, sino algo a mitad de camino que ofrece un equilibrio entre la comodidad y la estructura conducente a la vida social— desencadenó lo que podría llamarse un pequeño movimiento terminológico. Una vez que el término entró en el discurso mayoritario, en las décadas posteriores otros intentaron ampliar ese marco con categorías adicionales: el «cuarto lugar» de los espacios híbridos de trabajo compartido de la década de 2010, espacios emblemáticos de la mentalidad de la economía creativa, donde la presencia física se fundía con la conexión digital; y, más tarde, el «quinto espacio», surgido de la pandemia de 2020, cuando Zoom y plataformas similares normalizaron la virtualidad como espacio social.

Sin embargo, ninguno de esos términos consigue captar el espacio que intuyo desde hace tiempo. En ese espacio, no predomina lo social, aunque tal vez no sea privado del todo; es un espacio de seguridad y libertad, aunque no necesariamente una fortaleza; es accesible, pero no está entretejido en la rutina diaria. Lo llamo el lugar primordial, un santuario que, más que sucederlos, precede a los demás.

El lugar primordial no puede reducirse a la soledad. Es un crisol de reflexiones, en el que la seguridad posibilita la generatividad

El lugar primordial se diferencia de la casa en que no es el sitio que se habita a diario ni el escenario de actividades rutinarias como cocinar, dormir o limpiar, sino que se define por la sensación de seguridad y libertad que confiere, una cualidad que, hasta cierto punto, lo convierte en un santuario. La palabra santuario —cuya relevancia se ha visto reactivada por su reciente uso político— deriva del término sanctuaire, del francés medieval, y en origen hacía referencia a los espacios eclesiásticos donde se refugiaban los fugitivos para eludir el arresto. Sin embargo, la inmunidad que otorga el lugar primordial no es jurídica, sino temporal: nos libera de las exigencias del tiempo.…

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