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19ª Bienal de Arquitectura de Venecia

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Internalities: Architectures for Territorial Equilibrium, Pabellón de España, Bienal de Arquitectura de Venecia, 2025 © Luis Díaz Díaz

En 2024, la Tierra alcanzó temperaturas récord. Catástrofes ambientales sacudieron el planeta llevándose por delante cientos de vidas y causando destrozos en el territorio sin precedentes. Valencia se inundó, Los Ángeles se incendió, Sicilia se secó… la lista es interminable. Los sistemas capitalistas en los que vivimos, basados en el crecimiento ilimitado y la explotación de recursos naturales, que ignoran los límites físicos del planeta, nos han llevado a una situación de emergencia ecológica en la que está en riesgo la supervivencia humana y del resto de especies. Frente a esto, las voces se multiplican y las respuestas se despliegan en múltiples direcciones. Desde quienes niegan las evidencias y desestiman los informes que señalan que nos encontramos en un punto de no retorno, a quienes, aun reconociendo el problema, proponen soluciones que no cuestionan el modelo económico subyacente, las narrativas más extendidas siguen ancladas en lógicas que dificultan —cuando no, impiden— imaginar otros futuros. Sin embargo, en este panorama también surgen voces que, desde distintas miradas, territorios y saberes, ensayan nuevas maneras de nombrar el problema y reinventar nuestra relación con la Tierra.

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Living Room Collective, Picoplanktonics, Pabellón de Canadá, 2025. Cortesía de Canada Council for the Arts. Fotografía: Valentina Mori

Algunas de esas voces resuenan desde el pasado fin de semana en Venecia, donde la 19ª edición de la Exposición Internacional de Arquitectura – La Biennale di Venezia acaba de abrir sus puertas con un proyecto comisariado por el arquitecto e ingeniero Carlo Ratti titulado Intelligens. Natural. Artificial. Collective. Las propuestas de más de sesenta países, distribuidas entre Giardini, Arsenale, Corderie, Forte Marghera y el centro de la ciudad, abordan los desafíos de la adaptación climática desde la arquitectura con un enfoque colectivo e interdisciplinar. Una diversidad que atraviesa los ámbitos de conocimiento y creación representados en esta edición de la Bienal, que cuenta con la participación de arquitectos, ingenieros, matemáticos, científicos del clima, filósofos, artistas, chefs, programadores, escritores, talladores de madera, agricultores y diseñadores de moda, entre otros. Así como la variedad de iniciativas que completan su programa, entre las que se incluyen, además de las exposiciones en los pabellones nacionales y la muestra principal, eventos colaterales y proyectos especiales —como Margherissima y On Storage, fruto de la colaboración entre la Bienal y el Victoria and Albert Museum de Londres—, la Biennale College Architettura 2024/25, y las Biennale Sessions, dirigidas a universidades, academias de Bellas Artes y otras instituciones de enseñanza superior. Tal y como afirman desde la organización, “en 2025, Venecia no solo albergará la Bienal sino que se convertirá en un laboratorio vivo. La ciudad misma —una de las más amenazadas del planeta frente al cambio climático— servirá de escenario para un nuevo tipo de exposición”.

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Chinampa Veneta, Collage, Pabellón de México, 2025 © Chinampa Veneta

Intelligens. Natural. Artificial. Collective convoca diferentes formas de inteligencia para trabajar de manera conjunta en la lucha contra la crisis climática. Siguiendo a Haraway —una de las premiadas de esta decimonovena edición de la Bienal—, no basta con intentar buscar soluciones definitivas, sino que debemos aprender a convivir con el problema, adaptarnos a él y replantearnos nuestra forma de habitar la Tierra y relacionarnos, tanto con ella como entre nosotras. Por eso, es momento de repensar la arquitectura como una práctica flexible y dinámica, capaz de afrontar los desafíos de un mundo cambiante e integrar, desde un enfoque transdisciplinario e intergeneracional, saberes provenientes de otros campos como la biología, la ingeniería, las ciencias sociales y la tecnología.

Y es a partir de este posicionamiento desde el que el italiano Carlo Ratti, responsable del comisariado de la Bienal de 2025, ha formulado su propuesta. Director del MIT Senseable City Lab, su trabajo se centra en investigar cómo las tecnologías emergentes transforman las ciudades, desarrollando proyectos urbanos que buscan no sólo eficiencia, sino también establecer una relación más armónica entre tecnología, ser humano y entorno. Reconocido como un referente global en el diseño de ciudades inteligentes y sostenibles, Ratti ha trasladado su visión innovadora al contexto de la Bienal, invitando a reflexionar sobre el entorno que habitamos y las inteligencias que se están desarrollando para combatir la crisis climática.

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Agency For Better Living, Pabellón de Austria, 2025 © Hertha Hurnaus

Participaciones nacionales

Con un énfasis notable en la colaboración entre distintas disciplinas, los proyectos que conforman esta edición de la Bienal presentan una perspectiva más holística y menos centrada únicamente en la estética o funcionalidad de los edificios, como ocurría en ediciones anteriores. En el centro de la propuesta: la adaptación a la crisis climática y la inteligencia artificial. Pero una IA, no entendida sólo como una herramienta para mejorar la eficiencia de los espacios, sino como una vía para crear entornos urbanos más sostenibles, adaptativos y capaces de responder en tiempo real a los cambios y desafíos que impone el cambio climático. 

Entre las más de sesenta contribuciones nacionales —lo hacen por primera vez la República de Azerbaiyán, el Sultanato de Omán, Qatar y Togo—, las respuestas al reto planteado por Ratti toman múltiples formas. Algunos países exploran el uso de materiales ecológicos, la adaptación al calor extremo y la creación de espacios que interactúan con el entorno natural, como Baréin y Alemania. Otros parten de reflexiones sobre cómo los humanos nos relacionamos con el entorno, promoviendo una coexistencia más armónica y cooperativa con la naturaleza, como se ve en el Pabellón de Japón o en el de Bélgica, donde se destaca la inteligencia de las plantas.

Por su parte, países como Brasil y Omán abordan la arquitectura desde una perspectiva de memoria y tradición, analizando cómo las construcciones reflejan las costumbres, la historia y las comunidades locales. Y otros como Países Bajos e Irlanda, ven en la arquitectura un medio para promover la inclusión social, creando espacios que fomenten la comunidad, la convivencia y el bienestar colectivo. Canadá y Qatar por su parte, proponen la creación de soluciones arquitectónicas que puedan evolucionar, crecer y descomponerse de manera natural, e Islandia y Uzbekistán se centran en imaginar cómo la arquitectura del futuro podría ser más sostenible, inclusiva y resiliente, tomando como base tanto el patrimonio como las innovaciones contemporáneas.

Pabellón de España

Bajo el título Internalities: Architectures for Territorial Equilibrium y el comisariado de Roi Salgueiro y Manuel Bouzas, la propuesta presentada por España estudia cómo la arquitectura puede contribuir a reducir el impacto ambiental derivado de los procesos de extracción, fabricación, distribución, instalación y deconstrucción de las arquitecturas que habitamos. Con el objetivo de disminuir las emisiones de carbono y avanzar en la lucha contra el cambio climático en nuestro país, analiza el uso de materiales locales, regenerativos y de baja huella de carbono, promoviendo la reconexión con los paisajes de donde provienen estos recursos. La idea contenida en el pabellón —un edificio que, por cierto, acaba de reabrirse tras haber sido sometido en los últimos meses una profunda intervención estructural—, ha sido pues la de pensar modelos de arquitecturas que no dependan del tráfico global de recursos, sino que logren equilibrar internamente las relaciones entre ecologías y economías.

Girando en torno al concepto internalities, un término creado ex profeso que se opone a la noción de externalidad, ampliamente utilizada en economía y ecología para referirse a los impactos indirectos y no contabilizados de los procesos productivos —a nivel global el sector de la construcción es responsable del 37% de las emisiones de CO₂—, la exposición se estructura en seis espacios: una sala central que actúa como introducción, llamada Balance, y cinco salas laterales que presentan cinco líneas de investigación bajo los epígrafes Materiales, Energía, Oficios, Residuos y Emisiones.

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Internalities: Architectures for Territorial Equilibrium, Pabellón de España, Bienal de Arquitectura de Venecia, 2025 © Luis Díaz Díaz

Dan forma a la propuesta diferentes proyectos, investigaciones y registros fotográficos desarrollados por estudios de arquitectura españoles. Balance reúne 16 proyectos que exploran formas diversas de internalizar materiales atendiendo a las condiciones ecológicas, sociales y geográficas de su entorno. Y amplían el discurso el desarrollo de los cinco ejes temáticos, cada uno trabajado por un equipo de arquitectos y fotógrafos, dedicados a cinco recursos asociados a cinco zonas de la geografía española: la cornisa cantábrica, la costa atlántica del noroeste, el arco mediterráneo, el área metropolitana de Madrid y las Islas Baleares.

La participación de España en la Bienal no se limita al pabellón en los Giardini y son casi una veintena los proyectos que de una manera u otra forman parte del programa, como Miguel Kreisler con Gateway to Venice’s Waterways, Beatriz Colomina y Patricia Urquiola con The Other Side of the Hill, Andrés Jaque con Transspecies Kitchen, y Cristina Parreño Alonso con Volcanic Infrastructures, entre otros.

Premios

Como cada año, la Bienal reconoce las propuestas que mejor han sabido responder a los retos actuales con sensibilidad, innovación y compromiso con el entorno. En esta ocasión, el jurado compuesto por el curador suizo Hans Ulrich Obrist, la arquitecta italiana Paola Antonelli y la académica sudafricana Mpho Matsipa, ha concedido:

  • El León de Oro a la Mejor Participación Nacional al proyecto Heatwave presentado por Baréin, por proponer soluciones arquitectónicas viables frente al calor extremo, inspiradas en métodos tradicionales de enfriamiento pasivo.
  • El León de Oro al Mejor Proyecto en la Exposición Internacional a Canal Café, una propuesta experimental sobre cómo la ciudad de Venecia puede ser un lugar para imaginar nuevas formas de vivir sobre el agua, desarrollada por Diller Scofidio + Renfro, Natural Systems Utilities, SODAI, Aaron Betsky y Davide Oldani.
  • El León de Plata a una Participación Prometedora a Calculating Empires de Kate Crawford y Vladan Joler, un manifiesto visual que rastrea la historia del poder y la tecnología desde el siglo XVI hasta hoy.
  • El León de Oro a la Trayectoria a la filósofa estadounidense Donna Haraway.
  • El León de Oro In Memoriam al arquitecto y diseñador italiano Italo Rota.

Heatwave Barein Bienal de Arquitectura de Venecia 2025
Vista de instalación del proyecto Heatwave presentado por Baréin. Cortesía de La Biennale di Venezia. Fotografía: Andrea Avezzù

En un momento en que el planeta clama por una transformación profunda de nuestros modos de habitar, la 19ª Bienal de Arquitectura de Venecia —y la propia ciudad, convertida en laboratorio— busca erigirse como un espacio de pensamiento, creación y acción colectiva. Lejos de proponer soluciones tecnocráticas al problema, mira hacia otras disciplinas y apuesta por la inteligencia compartida como vía para la imaginación de nuevos modelos de desarrollo capaces de respetar, cuidar y, en la medida de lo posible, reparar y regenerar el daño que, durante tantos años le hemos hecho al planeta y a las especies que lo habitan (lo habitamos). Sin embargo, esta apertura de horizontes, por mucho que pretenda intervenir en nuestra vida y redefinir nuestra relación con el entorno, no debería producirse al margen del cuestionamiento de las estructuras de poder sustentadas por los sistemas que nos han hecho estar así. En una época donde la ecoconsciencia también puede ser una forma de marketing, la arquitectura corre el riesgo de replicar las mismas dinámicas extractivas que dice combatir, solo que revestidas de nuevos lenguajes. Por eso, más allá de los materiales, las tecnologías o las narrativas, hay muchas otras cosas en juego: quién construye, para quién, desde dónde y con qué objetivo.

(19ª Bienal de Arquitectura de Venecia. Desde el 10 de mayo hasta el 23 de noviembre de 2025)

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