Resumen
Carlos Almela, responsable de proyectos culturales en hablarenarte y autor del libro Filantropía bastarda. Por un mecenazgo comprometido con la justicia social (2025), entrevista al artista franco-argelino Kader Attia. Juntos recorren algunos de los conceptos que vertebran su obra —trauma, memoria, herida colonial y reparación— reivindicando, con un marcado optimismo crítico, la convicción de que toda herida, incluso la histórica, puede ser reparada. Autor de una práctica artística profundamente poética y política, Attia destaca también por su labor docente en programas como el PEI (MACBA) y por haber dado vida a La Colonie, un espacio cultural en París.
Desde que mostrara The Repair en la documenta 13, el artista franco-argelino Kader Attia no ha dejado de proponer un vocabulario visual y teórico que elabora con profundidad conceptos como el trauma, la memoria, la represión, la herida colonial y, por supuesto, la reparación. Son conceptos y son objetos y son vivencias: las suyas y las de otros, las de los hijos de las abandonadas banlieues, las de sus padres y abuelos, las de los psiquiatras que buscaron la violencia colonial inscrita en la carne, en el miembro fantasma, en la lengua, en la voz.

Figura clave de la escena contemporánea, el trabajo de Kader Attia se articula en esculturas, instalaciones y audiovisuales marcadamente poéticas: está convencido de que su activismo se transmite mejor ahí, en una obra artística aparentemente directa pero cargada de sedimentos, cosas, restos, rastros.
No por ello descuida otros espacios por los que hemos querido preguntarle aquí: su actividad como docente y el espacio cultural al que dio vida en París entre el 2016 y el 2020, La colonie. Emociona escuchar a Kader decir que volverá; emociona porque hay en su obra un optimismo contraintuitivo. Será que desde niño supo reparar los juguetes que lo rodeaban y hacer de ellos un oasis. Será que está convencido de que, aunque la institución busque tokenizar sujetos, él ha venido a desplegar una historia y a contarnos que toda herida será reparada.
Ganador del Premio Joan Miró en 2017, su trabajo se ha expuesto recientemente en el MUAC-UNAM y en el CAAC de Sevilla, donde todavía puede verse hasta el 18 de enero su Paraíso perdido.

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