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Chema Madoz: «Los otros fotógrafos miran mi trabajo con interés, pero también con cierto recelo»

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Chema Madoz
Chema Madoz, Sin título, 2025. © Chema Madoz.
Resumen

Chema Madoz presenta en la galería Elvira González una selección de fotografías de los últimos dos años en el marco de PHotoESPAÑA. Con motivo de esta muestra, Juan Gallego conversa con el artista madrileño sobre sus principales referencias, sus procesos de creación y el estado actual de la fotografía.

Chema Madoz sabe que ha logrado algo muy poco común en la trayectoria de un artista: que muchas personas puedan identificar su estilo desde la puerta de la galería. «Un Chema Madoz» es una fotografía en blanco y negro en la que dos unidades de sentido —dos objetos, primordialmente— se encuentran de una forma insólita en un espacio aislado en blanco y negro, bien definido y acotado, con luz natural. Y nada menos. La apariencia de sencillez concentra una radicalidad simbólica que alcanza unos grados altísimos de combinatoria, a partir de una confianza en los signos y en los objetos simples que resulta tan atípica como apropiada en un espacio de saturación de imágenes que ofrecen el significado de forma directa y fácilmente digerible.

En el baile de los significados de las fotografías de Madoz, que oscilan entre un surrealismo purista y la poesía visual, la connotación pide una decisión del público. Quienes van entrando en la galería se ven forzados a conversar y a negociar el significado de lo que está frente a ellos, gracias a un juego de ilusionista entre la accesibilidad y el misterio: reconocemos los objetos que tenemos delante, pero la escena pide un nivel de análisis, una parada. Al imponer otros ritmos a la contemplación y acercar tanto un perfil literario, la obra de Madoz ha conseguido lograr una suerte de ubicuidad de la metáfora. Quizá por eso lo hemos visto tanto en cubiertas de libros, portadas de discos o hasta en anuncios de moda: el suficiente poder autoral como para definir un estilo, la suficiente generosidad como para no asustar a quien mira. No es un logro fácil cautivar tanto a tantos y hacerlo en blanco y negro, con luz natural, a partir de una fórmula que ensaya diversos objetos pero es fiel a una sintaxis permanente. No todos los objetos se encuentran con tanto garbo en un espacio neutro; es un tipo de mirada que se entrena y se practica casi diariamente. Quizá por eso la obra actual de Madoz consigue un nivel de fidelidad envidiable en muchos de su generación, condenados hoy a gestualidades exageradas o al diablo de la reinvención continua.…

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