Resumen
La 57.ª edición de los Encuentros de Arlés centra su inabarcable programa en la diversidad de culturas, imaginarios, creencias y formas de habitar el mundo. Desde la independencia de varias colonias hasta los fotorreportajes de guerra, pasando por la atención a otras formas de vida orgánica, las exposiciones hablan de un planeta rico en matices, vida y empatía.
Parece un murmullo si no se le presta atención, pero el mensaje actual de las redes sociales y los medios de comunicación masivos siempre va en la misma dirección: los conflictos, la polarización de las ideologías y las personas, la emergencia de los desastres que amenazan la vida. ¿Dónde queda en el día a día la diversidad de culturas, de formas de expresarse y ver el mundo? El arte, como herramienta para abrir nuevas visiones y posibilidades, parece más necesario que nunca.
El sur de Francia acoge, desde el 6 de julio al 4 de octubre, Les Rencontres de la Photographie d’Arles 2026. La 57.º edición de este festival, dirigida por Christoph Wiesner y con Aurélie de Lanlay como directora adjunta, continúa expandiendo las tendencias actuales de la fotografía a lo largo de la ciudad de Arlés y sus centros culturales, iglesias, monumentos y otros edificios. Desde que los encuentros se celebraron por primera vez en 1970 bajo la dirección de Lucien Clergue, Michel Tournier y Jean-Maurice Rouquette, han congregado a miles de visitantes y artistas cada año, y es una de las citas artísticas principales del verano, donde se concentran la mayoría de las actividades.
No se trata solo de hacer un retrato o indagar en una investigación, sino de mostrar con toda su crudeza y mirada crítica las desigualdades de los años 50 y 60
El lema de esta edición es «Mundos a la vista», cuyo objetivo principal es mostrar la inmensa diversidad cultural del planeta a través de artistas de diferentes países. Como muestra de ello, el festival se ha sumado a la celebración de otras iniciativas y acontecimientos culturales. Es el caso de la conmemoración mundial del bicentenario de la invención de la fotografía o del programa Saison Méditerranée 2026. Este último, con su sede principal en Marsella, tiene como propósito principal mostrar la diversidad y riqueza de las culturas mediterráneas, y reforzar la cooperación con países como Argelia, Egipto, Túnez o Marruecos.
Los Encuentros de Arlés recogen estas iniciativas, así como el deseo de conectar con el otro y adquirir nuevas visiones sobre lo diferente, como reza su declaración inicial:
La 57.º edición de los Reencuentros de Arlés ofrece narrativas que se enraízan en varias regiones del mundo, lo que incluye el continente africano y el Mediterráneo. Entre distintos archivos, grandes exposiciones monográficas y escenas emergentes, las imágenes examinan las identidades, historias y representaciones, mientras otras exploran la diversidad de facetas de la vida. El programa recalca lo que permanece, cambia y nos conecta; y abre espacios de libertad y empoderamiento, lo que nos invita a mirar el mundo con una intensidad mayor.
Pasemos ahora al programa oficial, que incluye más de 50 exposiciones repartidas por toda la ciudad, así como visitas guiadas diarias, talleres y conferencias, lo que muestra su extensa propuesta, entre la que destacaremos algunas actividades. Las exposiciones se dividen en varios ejes: «Independencia», «Viajes», «Formas de vida» y «Revisiones».

El primero, «Independencia», cuenta con Ghana! Dreaming independence 1957-1976, que recibió el Premio de Investigación Curatorial de 2020. La muestra traza una línea desde el 6 de marzo de 1957 —cuando Ghana se independizó— hasta ahora para mostrar la complejidad y progresiva construcción del nuevo Estado y las libertades que todo ello acarreó. En ese proceso uno de los componentes fundamentales fue la fotografía, que es la principal protagonista como herramienta para reconstruir la identidad visual de los nuevos tiempos que surgieron. Continúa esta temática Photoromance del artista marfileño Paul Kodjo (Abiyán, Costa de Marfil, 1939), su primera exposición individual en Francia. Aquí se muestran sus fotonovelas, que publicó a partir de 1971 en la revista Ivoire Dimanche. En blanco y negro, las distintas comedias románticas, con sus giros de guion, muestran la educación sentimental de los habitantes de Abiyán. Otras exposiciones tienen un carácter más antropológico, como Landscape lens: A katangese crossing, de Sammy Baloji (Lumbumbashi, República Democrática del Congo, 1978), que investiga las raíces documentales del Hotel Impala en Kolwezi (República del Congo); o The Algerian novel (A new chapter), de Katia Kameli (Clermont-Ferrand, Francia, 1973), quien ha ido desarrollando desde 2016 una fotografía de archivo desde la que establecer relaciones entre la historia, los imaginarios culturales y la memoria de Argelia.
Tras este proceso, las imágenes resultantes muestran las consecuencias medioambientales y bacteriológicas de la industria y las políticas de crecimiento económico
El desplazamiento del foco de la sociedad y los individuos al paisaje y el territorio constituye el eje central de «Viajes». Los fotorreportajes sobre el colonialismo, las injusticias sociales provocadas por el capitalismo y la guerra de Marie-Claude Deffarge (París, 1924-1984) y Gordian Troeller (Pierrevillers, Francia, 1917-2003) dominan No pictures to dream of: Stern-features and documentaries. En este caso, no se trata solo de hacer un retrato o indagar en una investigación, sino de mostrar con toda su crudeza y mirada crítica las desigualdades de los años 50 y 60, muchas de las cuales todavía perviven hoy. Una propuesta igual de directa, pero más actual, es la de Anne-Lise Broyer (Mâcon, Francia, 1975) en Mediterranean is this where we once lived? Sus fotografías en blanco y negro, que muestran ruinas costeras y paisajes donde el mar se funde con el horizonte, muestran la promesa incumplida del progreso europeo.



El tercer eje, «Formas de vida», se centra en los procesos naturales, los animales y las plantas. La principal muestra en este caso es Animal model. 200 Years of photography, que celebra el nacimiento de este medio a través de las distintas facetas de los animales: como acompañantes, símbolos, metáforas, espejos de nosotros mismos o elementos fantásticos. Diferente es la exposición Monsieur Steichen, en la que Lisa Oppenheim (Nueva York, Estados Unidos, 1975) reinterpreta con campos de colores y otros motivos las obras clásicas del fotógrafo norteamericano Edward Steichen (1879-1973). Incluso hay espacio para lo que no se ve a simple vista: Vitreous body, de Lara Tabet (Líbano, 1983) y Yasmine Chemali (Líbano), expone los microorganismos de las muestras de agua recogidas en diferentes aeropuertos, fábricas y ríos, a los que somete a un proceso fotosensitivo en superficies especiales. Tras este proceso, las imágenes resultantes muestran las consecuencias medioambientales y bacteriológicas de la industria y las políticas de crecimiento económico.


Por último, «Revisiones» recoge el legado de figuras centrales de la historia de la fotografía. Una de las principales muestras es This way to heaven, que celebra el nacimiento del fotógrafo norteamericano William Klein (Nueva York, Estados Unidos, 1926-2022). Mediante el collage y el fotomontaje, en su obra se puede certificar el desmantelamiento del espectáculo de los medios de masas hacia un discurso más irónico y corrosivo. Alejada de los neones, Martine Barrat (Orán, Argelia, 1933) documentó la vida de los barrios marginales de Nueva York y París en la década de los 70. Soul of the city recoge el pulso de la vida sin efectismos ni reflexiones antes de tomar una imagen: solamente el deseo de sus habitantes de salir adelante con esperanza. Aunque la vida de las ciudades puede adquirir un tono más onírico, como ocurre en la obras de Ming Smith (Detroit, Estados Unidos, 1947) que pueden verse en Wandering light. Gracias a los desenfoques, y los primeros planos, en estas imágenes las personas se disuelven en los ambientes y se vuelven parte de ellos.

© Studio William Klein y William Klein Estate.

Completan la programación otros dos ejes: «Voces emergentes», dedicado a las tendencias más experimentales y con obras del colectivo The Cannibal Image, Amira Lamti, Phan Quang o Jordan Beal. Entre las exposiciones asociadas del otro eje, On a calm morning recoge las fotografías del cineasta Park Chan-Wook o algunas de las series del artista canadiense Stan Douglas en Bodies never lies.
Los fotolibros son otro de los pilares de cada encuentro, a los que se dedican varios encuentros y galardones. El mayor premio, el 2026 Luma Recontres Dummy Book Award, ha recaído este año en Europastrasse, de Otto Hainzl, quien contará con un presupuesto de 25.000 € para publicar dicha obra. El resto de los premios, que incluyen 6.000 euros y la publicación del fotolibro, destacan un aspecto concreto: The Author Book Award, dedicado al mejor trabajo fotográfico contemporáneo, ha recaído en Keisha Scarville; The Historial Book Award, que premia la mejor investigación temática sobre la fotografía o un fotógrafo concreto, lo ha ganado Juliette Pavy; por último, Robby Reis se ha alzado con el galardón The Photo-Text Award, que tiene en cuenta la presencia de las palabras como complemento, y ampliación, del discurso visual.
El programa incluye una serie de talleres, visitas guiadas y encuentros que pueden consultarse en el siguiente calendario.










