anterior

La vida sigue igual

siguiente
Goya, Garrotazos, Prado, Vida
Francisco de Goya, Duelo a garrotazos, 1820-1823. Museo Nacional del Prado. Imagen de dominio público
Resumen

En esta tercera Opinión del 2026, Rosa Olivares nos habla de las cosas que se repiten en la vida: las guerras, las ferias de arte y las transformaciones de las colecciones de los museos y los compromisos de los agentes artísticos. ¿Hay alguna forma de detener este ciclo? Mientras se mantenga la ignorancia, y el poder de comerciar con la verdad o la realidad, parece que no.

A veces parece que las cosas se nos van de las manos. Porque no alcanzamos con el tiempo, porque no entendemos lo que pasa, porque la vida nos supera. En momentos de confusión social, política, cultural, vital, hay que pararse a observar y entonces nos damos cuenta, una vez más, que todo lo que está pasando ya ha pasado antes. No una vez, sino muchas veces. Todo el tiempo. Una de las cosas de las que no voy a hablar es de la guerra. Solo voy a decir que todas las guerras son la misma guerra, que se prolonga desde los enfrentamientos de las tribus primitivas hasta los neandertales actuales. Siempre ha sido la misma, ha cambiado de espacios, de lugares, de armamento, de tamaño, pero siempre ha sido la misma carnicería, el mismo horror, por las mismas causas. Hasta los muertos son siempre los mismos. Cambian las formas, porque al final, solo cambian las formas, las apariencias, los detalles: sí, ahora hay más muertos, pero también somos más; las armas son más sofisticadas, pero la muerte que producen es la misma. El horror y el miedo, la miseria y la destrucción que deja la guerra a su paso, mientras como uno de los monstruos del desierto de Dune se arrastra bajo tierra hacia sus próximas víctimas, es igual desde el primer combate hasta el que se está produciendo en cualquier lugar del mundo mientras usted, insospechado lector, lee este texto.

Se repiten las ferias, que podría ser solo una y girarla de pueblo en pueblo, con toda su fauna y flora interior dentro. Daría igual, aunque tal vez se vendería un poco más

Otra cosa que no cambia es que mientras unos mueren en cualquier guerra de las más de 50 que están activas actualmente, otros van a la playa, a los museos, a trabajar, con toda normalidad. Algunos se enamoran, y otros se separan. Lo de siempre. Las cosas suceden, nos agobian o nos enfadan, nos alegran o no, y luego pasan.…

Este artículo es para suscriptores de EXPRESS

Suscríbete
0
    Tu carrito
    Carrito vacioVolver a la tienda