I mille fiumi più lunghi del mondo es una obra central del final del siglo pasado. Una pieza importante de un artista clave de la última vanguardia. Estrictamente lo que su título indica, I mille fiumi… es un listado en tipografía blanca formado por pequeños puntos, característica de las viejas impresoras de agujas o de tickets de compra, que ordena mil ríos por su longitud. Boetti emprendió el trabajo fascinado por el libro de Albert Hochheimer, Die Geschichte der großen Ströme, (La historia de los grandes ríos), publicado originariamente en 1954 y dos años más tarde en italiano. Hay dos versiones del tapiz, idénticas en su concepción, semejantes en sus dimensiones, pero diferentes en su aspecto. La primera, conservada en el MoMA de Nueva York, en tipografía oscura sobre un fondo claro, acentúa el aspecto conceptual de listado, mientras que la segunda, conservada en el MMK de Frankfurt, está realizada en tipografía clara sobre diferentes tonos de verde que marcan zonas irregulares y señalan las giornate de los bordadores afganos que la realizaron, pero sobre todo confieren a la imagen profundas sugerencias acuáticas.
Numerados del uno al mil, desde el río Nilo-Kagera, que nace en Ruanda y desemboca en el Mediterráneo, hasta el Agusan, en la isla de Mindanao, Filipinas, el bordado es la expresión visual de un estudio taxonómico que Boetti emprendió junto a su esposa Annemarie Sauzeau-Boetti entre 1970 y 1976 y que dio como resultado la publicación de un libro de artista, Classifying: the thousand longest rivers in the World, publicado en 1977. Juntos realizaron una exhaustiva consulta de todo tipo de fuentes —en institutos geográficos, universidades, estudiosos del mundo entero— para establecer una clasificación difícil desde un punto de vista científico, por lo fluctuante del objeto estudiado, pero que adquiere un indudable valor poético por su capacidad de evocación. Y, desde esta poética, la clasificación de Alighiero e Boetti es exacta, mientras que demuestra la precariedad de los sistemas racionales. Es precisamente en la distorsión entre los instrumentos científicos de medida y la realidad de algo inasible como la longitud de un río donde se funda la poética de la exactitud de Boetti, más difícil de apreciar en el libro, sin ninguna imagen y con una página de austera información objetiva dedicada a cada río, pero que se despliega espléndidamente en el tapiz. En éste, hay dos capas bien diferenciadas: la tipografía, perfectamente uniforme, en la que descansa la información aportada por el tapiz, y el fondo sinuoso e irregular, que viene a matizar, con el temblor de la manualidad artesana, la supuesta exactitud de los datos aportados.…
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