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Sergio Larraín, el fotógrafo frágil

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Sergio Larraín, Bar, Valparaíso. Chile, 1963 © Sergio Larraín / Magnum Photos
Resumen

La exposición Sergio Larraín: Wanderings, presentada en el ICP de Nueva York, llega en enero a la Fundación Foto Colectania de Barcelona bajo el título Sergio Larraín. El vagabundo de Valparaíso, y continúa, a partir de agosto, en la Biennal de Fotografía Xavier Miserachs. Reúne cerca de un centenar de fotografías, entre las que se encuentran algunas de sus obras más emblemáticas. Primer latinoamericano en formar parte de la Agencia Magnum, Larraín es artífice de una obra delicada y singular cuya relevancia no deja de crecer con el paso del tiempo.

Si le hubiera gustado ir a Nueva York a ver la exposición de Sergio Larraín en el ICP (International Center of Photography), Sergio Larraín: Wanderings, donde está desde el 16 de octubre hasta el próximo 12 de enero, y no ha podido hacerlo, tenemos una buena noticia para usted: puede esperar a enero y verla en las salas de la Fundación Foto Colectania en Barcelona, donde se podrá visitar a partir del día 20 y hasta el 24 de mayo, con el título Sergio Larraín. El vagabundo de Valparaíso. Chile.

La exposición está formada enteramente por fotografías de la colección de la Agencia Magnum, unas 80 imágenes en total, entre las que está lo más destacado de su carrera como fotógrafo. Desde sus trabajos más cercanos a la antropología y a sus raíces nacionales, realizados en la ciudad portuaria de Valparaíso, con sus habitantes más humildes y la serie Niños de la calle, a las series realizadas en las ciudades de Santiago de Chile, París y Londres, estrictamente dentro del género de la street photography más elegante; todas ellas en blanco y negro. Comisariada por Agnès Sire, quien fue directora de la Fundación Henri Cartier-Bresson entre 2003 y 2022, la exposición se articulará en dos momentos: comenzará en enero en la Fundación Foto Colectania (Barcelona) y continuará en agosto en la Biennal de Fotografía Xavier Miserachs, en Palafrugell (Girona), ofreciendo un recorrido único por la obra de uno de los fotógrafos más singulares del siglo XX.

Sergio Larraín, Pasaje Bavestrello. Valparaíso. Chile, 1952 © Sergio Larraín / Magnum Photos

Sergio Larraín (Santiago, Chile, 1931 – Ovalle, Chile, 2012) fue el primer fotógrafo latinoamericano en entrar a formar parte de la Agencia Magnum, y el único, no solo durante su tiempo, sino hasta muchos años después incluso de su desaparición. Hijo de un destacado arquitecto chileno, con tres hermanas y un hermano al que llevaba muchos años de diferencia y que murió muy joven, Sergio Larraín, de familia no adinerada y central en la sociedad cultural chilena de su época, fue siempre un hombre muy apegado a la vida espiritual. Siempre se mantuvo cercano a una mística que en su familia, especialmente desde la muerte de su hermano Santiago, significó un fuerte acercamiento a la religiosidad y que a él, personalmente, le llevó a dejarlo todo en su momento de mayor éxito para aislarse en las montañas de Chile en centros de meditación.

Empezó estudiando ingeniería y música entre 1949 y 1953 pero muy pronto descubrió la fotografía, especialmente a través de la obra de Henri Cartier-Bresson, al que conocería personalmente durante su estancia en París y quien le invitaría a integrarse en la recién creada Agencia Magnum como asociado en 1959, y como miembro de pleno derecho en 1961. En 1968 conoció al filósofo boliviano Óscar Ichazo, fundador de la filosofía integral, al que siguió a Ovalle y al interior de Chile, y más tarde al psicólogo chileno Claudio Naranjo, uno de los máximos exponentes de la psicología transpersonal. En 1970 dejó la Agencia Magnum y se alejó de forma radical y definitiva tanto de la fotografía profesional como de Europa para instalarse en Ovalle, donde vivió las últimas décadas de su vida dedicado exclusivamente a pintar, meditar, enseñar yoga y escribir, en total aislamiento social.

La obra de Sergio Larraín, escasa para la magnitud de su figura, crece en importancia con el paso del tiempo

Este cambio radical en su vida sucedió después de haberse convertido en uno de los fotógrafos jóvenes más destacados de su época y con unas extraordinarias perspectivas dadas las características de su trabajo y su forma de ser y trabajar: riguroso y metódico, con una técnica exquisita y con una sensibilidad estética y una mirada subjetivas y delicadas. En poco tiempo publicó varios libros: Rectángulo en la mano en 1963; Una casa en la arena en 1966, con textos de Pablo Neruda; hizo las fotos para el libro Cantos folklóricos chilenos de Violeta Parra, muy cercana su familia, escrito a partir de 1952 pero publicado póstumamente en 1979; Chile en 1968; y, tal vez el más importante, Valparaíso en 1991. Expuso en museos y galerías, individual y colectivamente —como en el IVAM en 1999—, y hay obra suya en instituciones como el MoMA de Nueva York o el Musée de l’Elysée de Lausana, entre otras muchas.

En el puerto, Valparaíso. Chile, 1963.
© Sergio Larraín / Magnum Photos
Sergio Larraín, En el puerto, Valparaíso. Chile, 1963 © Sergio Larraín / Magnum Photos

La fotografía de Larraín es de una delicadeza y fragilidad sorprendente en la fotografía de su época. Con una mirada sutil, que juega con las líneas de sombra y luz de la arquitectura y con las figuras anónimas de sus personajes, construye unas imágenes personales, elegantes y de una frialdad y sencillez llamativa. Fue capaz de convertirse en el fotógrafo preferido de personajes y expertos de muy diferentes líneas teóricas. Una fotografía suya fue el origen de uno de los cuentos más famosos de Julio Cortázar, Las babas del diablo, que sería el tema de la película de Michelangelo Antonioni, la célebre Blow-Up de 1966. La historia que le contó a Cortázar fue que al revelar una serie de fotografías realizadas en torno a la Catedral de Notre Dame vio que había retratado a una pareja teniendo una relación sexual sin darse cuenta.

Sergio Larraín, Calle principal de Corleone. Sicilia, 1959 © Sergio Larraín / Magnum Photos

Una leyenda urbana del mundo de la fotografía cuenta que el abandono de la fotografía, de la Agencia Magnum y de París protagonizado por Larraín de forma tan radical y abrupta, estuvo relacionado con un reportaje sobre la mafia italiana que nunca llegó a finalizar, revelar ni entregar a nadie, y que, al parecer, le habría valido amenazas si mostraba las fotografías que había tomado. Verdad o mentira, a estas alturas simplemente es una historia más que forma el aura de uno de los fotógrafos más elegantes, originales y misteriosos de la fotografía contemporánea. Su obra, escasa para la magnitud de su figura, crece en importancia con el paso del tiempo, pero este artista frágil y solitario no es fácil de ver en exposiciones, y eso justifica que este año, tanto la muestra en Colectania como la Biennal de Fotografía Xavier Miserachs en Palafrugell, se conviertan en dos puntos de interés para los profesionales y aficionados a la fotografía. Más cerca y más barato que ir hasta Nueva York.

(Sergio Larraín: Wanderings, International Center of Photography (ICP), Nueva York. Hasta el 12 de enero de 2026)
(Sergio Larraín. El vagabundo de Valparaíso. Chile, Fundación Foto Colectania, Barcelona. Del 19 de enero al 24 de mayo de 2026; Biennal de Fotografía Xavier Miserachs, Palafrugell. Del 1 de agosto al 18 de octubre de 2026)

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