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Primavera Hockney

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David Hockney, Tree Tunnel, August, 2005 © David Hockney. Fotografía de Richard Schmidt

Piscinas, chapuzones, salpicaduras… Retratos, retratos dobles, autorretratos… Paisajes, bosques, campos, árboles, flores… Londres, Los Ángeles, Yorkshire, Normandía… Luz, atmósfera, color… Verano, otoño, invierno, primavera…

El autor de algunas de las obras retinianas más icónicas de la historia del arte reciente, el británico David Hockney, presenta a partir de mañana, miércoles 9 de abril, en la Fundación Louis Vuitton de París, una de las mayores muestras de su trabajo realizadas hasta la fecha: David Hockney 25. Una exposición en la que están reunidos más de setenta años de creación, representados en cerca de cuatrocientas obras, ocupando la totalidad del edificio de la fundación. Once salas que dicen estar planteadas como portales a través de los que acceder a las ideas y conceptos que han vertebrado su forma de pensar y hacer arte desde sus inicios en la década de los cincuenta. Como piscinas en las que sumergirse, o claros en los que adentrarse. Lugares desde donde ver, acceder, al universo creativo de uno de los artistas británicos más influyentes del último siglo.

Hockney nació en Bradford, Reino Unido, en 1937. Se formó en el Royal College of Art de Londres, ciudad donde inició su carrera y entabló contacto con el pop art. En 1964 se trasladó a Los Ángeles y, atravesado por su luz y estilo de vida, transformó su forma de mirar y pintar. Durante los setenta residió en París y Nueva York, y posteriormente en Yorkshire y Normandía, hasta que, por cuestiones de salud, en 2023, fijó su residencia en Londres. Como su biografía, su obra se caracteriza por una constante evolución. Siempre dispuesto a cuestionar y renovar su estilo y sus métodos, Hockney no cesa en el empeño de buscar nuevas formas de crear imágenes. Su producción abarca pintura, dibujo, fotografía y, más recientemente, medios digitales —desde fotocollages y dibujos por fax hasta pinturas digitales realizadas en iPad—. Y es que, a lo largo de los años, se ha esforzado en aprovechar todas las posibilidades técnicas disponibles. Sin embargo, pese a esta exploración incansable de las nuevas tecnologías, el pintor británico sigue siendo decididamente figurativo, interrogando el mundo que lo rodea, tanto desde la observación directa como a través de la memoria y la imaginación. 

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Retrato de David Hockney, 27 de febrero de 2024 © David Hockney

Su obra refleja un interés profundo por la forma en que percibimos el mundo y por el carácter subjetivo de la representación. En ella cuestiona la naturaleza de las imágenes y su forma de crearlas, desafiando sus convenciones. Se ha convertido en uno de los grandes hitos del posmodernismo, al usar la parodia y la autorreflexión, y al jugar con la representación y el artificio. 

Bajo la dirección de Hockney —parte activa en todo el proceso de concepción de la exposición— y sus colaboradores Jean-Pierre Gonçalves de Lima, director del estudio del artista, y Jonathan Wilkinson, se plantea, en el espacio de la Fundación Louis Vuitton, una muestra ordenada por temáticas y cronologías. La más extensa hasta la fecha, compuesta por obras creadas entre 1955 y 2025, provenientes de colecciones internacionales institucionales y privadas, así como del estudio del artista y de la propia Fundación. A diferencia de otras exposiciones dedicadas al artista como la retrospectiva coorganizada por la Tate Britain (Londres), el Centre Pompidou (París) y el MET Metropolitan Museum of Art (Nueva York), en 2017, o las realizadas en el Museo Guggenheim Bilbao en 2012 y 2017, David Hockney 25 se centra en los últimos 25 años de su carrera.

Hockney ha reinventado el mirar. Desde los azules imposibles de sus piscinas californianas hasta las multiplicidades del iPad

Pese a esto, y con la idea de mostrar una imagen lo más completa posible de su producción, la muestra también incluye piezas tempranas de las décadas de los cincuenta, sesenta y setenta creadas en Londres y California, como Portrait of My Father de 1955, las icónicas A Bigger Splash (1967) y Portrait of An Artist (Pool with Two Figures) (1972) de su serie de piscinas, y los retratos dobles Christopher Isherwood and Don Bachardy (1968) y Mr. and Mrs. Clark and Percy (1970-1971). Y obras de los ochenta y noventa, etapa en la que la importancia de la naturaleza se hace más evidente, como A Bigger Grand Canyon de 1998, una composición de sesenta lienzos de estilo cubista resultado de una investigación de más de quince años, en la que está representado el Gran Cañón desde múltiples puntos de vista y en diferentes momentos.

David Hockney, A Bigger Grand Canyon, 1998 © David Hockney. National Gallery of Australia, Canberra

El núcleo de la exposición, ubicado en la primera planta del edificio, abarca los últimos veinticinco años de su trayectoria, un periodo transcurrido entre Yorkshire, Normandía y Londres, durante el cual el artista, al regresar a Europa, retomó la familiaridad de los paisajes que siempre lo habían acompañado. Esta sección se abre con una reflexión sobre el ciclo natural de las estaciones, con las piezas May Blossom on the Roman Road (2009), un estallido de primavera en el paisaje de Yorkshire, y Bigger Trees near Warter (2007), también conocida como Peinture sur le Motif pour le Nouvel Age Post-Photographique. Y en paralelo, presentados junto a imágenes de flores, incluye sesenta retratos fruto de su interés por la representación de amigos, familiares y de sí mismo. Algunos realizados en acrílico y otros en el iPad, pero todos mostrados de manera tradicional, enmarcadas y colgadas, a pesar de su origen tecnológico.

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David Hockney, Pintura No. 2 iPad, 9 de abril de 2020 © David Hockney

En la planta alta se exhiben una serie de reproducciones de obras del Quattrocento y de artistas europeos como Fra Angelico, Claude Lorrain, Cézanne, Van Gogh y Picasso. Hockney incorpora en su obra elementos, estilos o ideas de épocas de diversas épocas, desde la Antigüedad hasta la actualidad, y se inspira en referencias históricas del arte de todo el mundo —desde el arte clásico hasta el contemporáneo— .

A continuación, se presenta una instalación multimedia inmersiva que recrea el estudio del artista, un espacio en el que músicos y bailarines son invitados con frecuencia a actuar, y en la última sala de la exposición, sus trabajos más recientes, los realizados en Londres. Estas obras, de una escala mucho más íntima, reflejan una profunda inspiración en artistas como Edward Munch y William Blake, y en ellos la astronomía, la historia y la geografía se entrelazan con la espiritualidad, creando un espacio de reflexión y evocación. En esta última sala también se expone su último autorretrato, cerrando así el recorrido con una mirada personal y contemporánea del artista.

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David Hockney, Giverny by DH, 2023 © David Hockney. Fotografía de Jonathan Wilkinson

A través de sus obras Hockney ha reinventado el mirar. Desde los azules imposibles de sus piscinas californianas hasta las multiplicidades del iPad, tal y como puede verse en la exposición que ahora presenta la Fundación Louis Vuitton, a lo largo de su carrera el británico ha desafiado la linealidad del tiempo y del arte. Ha convertido lo doméstico en escena y lo íntimo en manifiesto, erigiéndose como cronista visual de lo cotidiano sublime. Ha desmontado la perspectiva renacentista para ofrecernos otra: la del deseo, la del recuerdo, la del ojo que insiste. Porque su obra, más que verse, se habita. En Hockney es la mirada la que se transforma.

(David Hockney 25, Fondation Louis Vuitton, París. Desde el 9 de abril hasta el 31 de agosto de 2025)

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