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Fotonoviembre 2025: una bienal sobre la imagen contemporánea

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Ismaïl Bahri, Apparition, 2019. Cortesía del artista
Resumen

En línea con ediciones anteriores, la XVIII Bienal Internacional de Fotografía de Tenerife Fotonoviembre explora la complejidad de las imágenes contemporáneas bajo la curaduría de Marta Dahó Masdemont. Más que preguntarse qué son, la exposición se interesa por lo que hacen, por cómo actúan y cómo nos implican, estableciendo un diálogo entre artistas históricos consolidados y voces jóvenes emergentes, desplegado a lo largo de múltiples sedes.

Desde su creación en 1991, la Bienal Internacional de Fotografía de Tenerife Fotonoviembre se ha convertido en uno de los proyectos culturales más relevantes de Canarias y un referente en el ámbito fotográfico nacional. En el contexto actual, en el que la circulación masiva de productos visuales tiende a reducir las imágenes a lo que vemos en pantallas, reforzando versiones cada vez más estandarizadas de la vida, podría parecer que su potencial crítico se ha diluido. Sin embargo, las imágenes se resisten a ser reducidas a una lógica de consumo inmediato o a una representación unívoca y exceden su mera condición visual. En su XVIII edición, el museo TEA Tenerife Espacio de las Artes presenta Fotonoviembre bajo el título El vértigo de las imágenes, una nueva entrega de la ya consolidada bienal fotográfica en la que se pone en valor la complejidad de la imagen contemporánea y el debate que genera su circulación masiva en la era de la inteligencia artificial, con la exposición principal comisariada por Marta Dahó Masdemont y la coordinación de sus otras secciones a cargo de Dalia de la Rosa.

Fotonoviembre nació en el Centro de Fotografía Isla de Tenerife, hoy integrado en el TEA, como un proyecto dedicado a la difusión, reflexión y producción en torno a la imagen, y, aunque en sus primeras ediciones estuvo marcado por un enfoque centrado en la fotografía documental y artística, a lo largo de los años noventa empezó a tender hacia un modelo de programación estructurado en secciones, que se ha mantenido hasta el día de hoy —Sección Oficial, Atlántica Colectivas, Artistas en Selección y Focus—. Una de las ideas principales detrás de Fotonoviembre, y uno de sus rasgos identitarios que, además, ha contribuido a consolidar la bienal como evento destacado dentro del panorama fotográfico contemporáneo, es que no se limita a mostrar imágenes, sino que invita a leer la fotografía críticamente como herramienta estética, social y cultural en un mundo visual en constante transformación.

Esta XVIII edición de Fotonoviembre se centra en explorar cómo la imagen contemporánea, saturada, tecnológica y cambiante, genera nuevas formas de percepción y experiencia visual

A partir de los 2000, y adaptándose a las nuevas formas y prácticas del arte visual contemporáneo, Fotonoviembre comenzó a integrar discursos que desbordaban los límites de la fotografía tradicional, incorporando videoarte, instalaciones y lenguajes híbridos en su programa. A nivel territorial, el TEA se consolidó en 2008 como espacio principal de la bienal, lo que permitió desarrollar producciones más ambiciosas y ofrecer una programación pública más diversa. Con el tiempo, la bienal ha ampliado su presencia a múltiples sedes de Tenerife; en la edición actual, por ejemplo, son 18 los espacios que acogen parte de su programación.

Eline Benjaminsen y Dayna Casey, The Flora: Hedging (a.k.a hedge heist), 2024

En este ejercicio por comprender y explorar la complejidad de la imagen en nuestro tiempo, y en línea con las preocupaciones que han vertebrado las últimas ediciones de la bienal —la reflexión sobre la memoria, la permanencia y las resonancias de las imágenes en un mundo de archivos infinitos y tiempos acelerados; la recomposición y reinterpretación de la realidad a partir de la imagen fotográfica; la construcción de ficciones, proyecciones y mitologías sobre el futuro a partir de las imágenes en un presente marcado por incertidumbres tecnológicas y sociales; o el cruce entre documental, experimentación y nuevos lenguajes en las prácticas fotográficas contemporáneas—, esta XVIII edición se centra en explorar cómo la imagen contemporánea, saturada, tecnológica y cambiante, genera nuevas formas de percepción y experiencia visual.

Mientras se resisten a ser completamente comprendidas o contenidas, las imágenes moldean nuestra mirada y nuestra manera de habitar el mundo

Bajo la curaduría de Marta Dahó Masdemont, investigadora y docente en historia del arte con una trayectoria consolidada en el campo de la fotografía contemporánea, la exposición de la Sección Oficial, El vértigo de las imágenes, que además da título a la bienal, reúne una selección de proyectos que, desde distintos enfoques, desplazan la noción de imagen de una dimensión objetual a otra experiencial y performativa. Tal y como señala en el texto que acompaña la muestra, “más que preguntarnos qué es la imagen, tal vez sea más urgente indagar en qué hace la imagen, cómo actúa, cómo nos implica”. A partir de las reflexiones de la filósofa Andrea Soto Calderón en torno al carácter vinculante de la imagen, Dahó examina las capacidades de éstas para interpelar y desestabilizar nuestra percepción y su inserción en contextos tecnológicos, sociales y ecosociales.

Lotty Rosenfeld, Número cinco. Puzzle para un buen domingo, 1978. Cortesía de Fundación Lotty Rosenfeld

Lo hace a través de figuras históricas de la fotografía y de otras mucho más contemporáneas, que puestas en diálogo configuran un ensayo visual en clave contemporánea sobre las imágenes y nuestra relación con ellas. Invita a experimentar la tensión entre permanencia y flujo, entre lo visible y lo latente, entre la materialidad y la inmaterialidad, mostrando cómo las imágenes nos atraviesan, actúan sobre nosotros y, al mismo tiempo, mientras se resisten a ser comprendidas del todo, moldean nuestra mirada y nuestra manera de habitar el mundo. Al situarnos frente a las obras que dan forma a esta edición de Fotonoviembre se vuelve evidente la fuerza relacional y formativa de las imágenes; no podemos sino pensar en cómo ese vértigo al que alude el título es mucho más que una sensación subjetiva, es una condición estructural. Y es que, enfrentar un campo visual saturado, acelerado y en constante transformación implica que hemos de reconsiderar la manera en que percibimos, comprendemos y nos vinculamos con las propias imágenes.

En El vértigo de las imágenes, artistas históricos como Man Ray, Lee Friedlander, Guido Guidi, Paul Graham o Larry Sultan, dialogan con voces contemporáneas consolidadas como las de Lotty Rosenfeld, Bleda y Rosa, Joel Peláez Amador, Aleix Plademunt, Tobias Zielony, Xavier Ribas, Ismaïl Bahri, Carla Filipe o Julia Montilla, y con otras más jóvenes como Oriol Vilapuig, Linarejos Moreno y Damián Ucieda. Entre todas las propuestas generan un espacio de memoria, experiencia e interpretación entrelazadas, vertebrado por la exploración de cómo la visión se cruza con el pensamiento y cómo los sentidos pueden redefinir nuestra relación con lo visible.

Raquel Bravo, Mato Grosso
Laia Serra Cribillers, Untitled Folder, 2023

Más allá de la Sección Oficial, la XVIII edición de Fotonoviembre completa el examen de la imagen contemporánea con otras secciones. Atlántica Colectivas, con las exposiciones Actos que pesan y El espesor, donde artistas de diversas geografías exploran colectivamente formas de representación y narrativas compartidas. Artistas en Selección, una serie de muestras de artistas emergentes que experimentan con el lenguaje fotográfico y sus límites, como Laia Serra Cribillers, Yun Ping Li, o Raquel Bravo Iglesias. Y Focus, en la que se ofrece una mirada concentrada sobre proyectos individuales de relevancia actual, con la presencia de Sarah Lucas, Richard Mosse, Yon Bengoechea, entre otros.

Este conjunto de espacios, junto con el programa público de la bienal, que incluye conferencias, talleres y recorridos, hace que la experiencia se vuelva un ejercicio de participación crítica frente a las propias obras, pero también frente al flujo de imágenes que nos rodea. La bienal, en su totalidad, se muestra así como un entramado abierto que, en línea con ediciones anteriores de Fotonoviembre, sigue explorando la complejidad de las imágenes contemporáneas, pero esta vez interrogando su fuerza para producir conocimiento, es decir, preguntándose qué hacen y cómo actúan.

(XVIII Bienal Internacional de Fotografía Fotonoviembre: El vértigo de las imágenes, varias sedes, Tenerife. Hasta el 22 de febrero de 2026)

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