Resumen
En la Opinión de octubre, Rosa Olivares cuestiona la obsesión contemporánea por la ausencia de límites (en el arte, el dinero, el poder, incluso la vida) a partir de la idea propuesta en el año 2000 por la organización de la feria suiza Art Basel de crear una sección dedicada a la exposición de obras monumentales: Unlimited. Frente a la desmesura, Olivares reivindica lo pequeño, lo cercano, lo humano.
En la edición del año 2000 la feria Art Basel, la más importante que existe dedicada al arte moderno y contemporáneo, creó una sección nueva, fuera del recinto ferial, en una construcción diseñada por los arquitectos Herzog & de Meuron en la misma plaza de la feria. Su título era, y sigue siendo, “Unlimited”, sin límites. Estaría destinada a albergar esas instalaciones monumentales que no caben en un recinto ferial de los que forman el mercado, más apropiados para obra a la medida de los bolsillos de los compradores normales, de las casas burguesas y de los museos de cualquier ciudad. Está pensada para esos superricos con aviones privados, casas inmensas y fortunas desmedidas. “Unlimited” es ese espacio en el que todo es desbordante, esculturas colosales, pinturas murales infinitas, series fotográficas kilométricas, todo aquello que no cabía en prácticamente ningún sitio hasta entonces, hasta junio de 2000. Si el arte no conoce de límites conceptuales, como los sueños o las ilusiones, a partir de esa fecha tampoco conocería los límites prefijados para un mercado que se quería igualmente sin límites. La idea funcionó y, a fecha de hoy, esa sección de Art Basel es todo un éxito, no solo de público, sino también de venta, demostrando que la idea de límite no es estática y que lo que hoy se considera inmutable posiblemente mañana ya no lo sea.
Desde que Albert Einstein dijera esa frase tan famosa de «Dos cosas son infinitas: el universo y la estupidez humana; y no estoy seguro del universo» muchas cosas han dejado de ser infinitas. El propio Einstein se encargó de demostrar con su teoría de la relatividad que el universo realmente es finito y en expansión (por lo que es más que dudoso que realmente dijera esa famosa frase), pero todo realmente parece demostrar que la estupidez humana si es infinita, que, como el arte actual, no tiene límites. Hay más cosas que no tienen límites reales, como el ego de algunas personas, la maldad, la riqueza de algunos otros, todo eso y algunas cosas más no tienen límites; como las ansias de protagonismo, tampoco fáciles de acotar.…
Este artículo es para suscriptores de EXPRESS
Suscríbete
