Resumen
En la Opinión de septiembre, mes de Apertura —evento que marca el inicio de la temporada expositiva de las galerías de arte contemporáneo de Madrid—, Rosa Olivares reflexiona sobre la crisis que atraviesa el sector. Antes figuras centrales del mercado, hoy las galerías no sólo enfrentan altos costos y el desinterés de coleccionistas, sino que frente a ferias y nuevos modelos de consumo cultural, su futuro es cada vez más incierto. En una oda a su labor, Olivares reconoce la resiliencia, el esfuerzo y la creatividad de galeristas, que incluso sacrifican la calidad de su sueño, para garantizar la supervivencia de sus negocios y la de los artistas que representan.
Vuelve septiembre como siempre después de cada verano y, como cada año, se prepara una apertura colectiva del sector expositivo. Sucede en prácticamente todas las ciudades con más de 10 galerías de arte en toda Europa, y en España, por supuesto, también. Tal vez sea el único mes en el que las galerías son las protagonistas de la información del mundo del arte, por encima de los museos o de sus propios artistas, e incluso más allá de las exposiciones más destacadas. No sé si porque son muchas las que se unen para este evento (que consiste básicamente en inaugurar todas en una misma fecha y con suerte organizar desayunos, cocteles y rutas guiadas), o si porque todavía la actividad en general está a media velocidad. La triste realidad es que las galerías de arte hoy no parecen figuras esenciales en el panorama del arte actual.
No siempre fue así, hubo un momento en que las galerías, o los galeristas que las personificaban, eran centrales. Tanto o más que los artistas que representaban. Nombres como Paula Cooper en Nueva York, Hans Mayer en Düsseldorf, Bruno Bischofberger en Suiza, o, sin irse tan lejos, Fernando Vijande, Soledad Lorenzo o Juana de Aizpuru en Madrid. Y otras muchas, muchísimas, de las que ya casi nadie se acuerda. Estas galerías no solamente reinaban en sus ciudades, sino también internacionalmente en las ferias, pero sobre todo porque tenían sucursal en las páginas de las revistas de arte, no sólo por el espacio que se dedicaba a sus exposiciones, sino sobre todo por las páginas de publicidad que tenían permanentemente en publicaciones como ArtForum o Flash Art, que ya tampoco son lo que eran. Otros tiempos, tal vez mejores, tal vez sólo diferentes.
Las galerías son hoy el punto más débil de un sector en franca decadencia: el mercado del arte
La galería surge de la lógica profesionalización del marchante romántico.…
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