En la playa
En la serie fotográfica Front, Trish Morrissey hace retratos de familias de vacaciones en la playa en los que se incluye, infiltrada en sustitución de alguno de sus miembros, ocupando su lugar. La sustituida suele ser la madre: Morrissey se pone su ropa, sus joyas, se peina como ella y abraza a sus hijos; mamá se pone detrás de la cámara y aprieta el disparador. Como el cuco, la fotógrafa se cuela en el nido ajeno: es una intrusa que invade discretamente un territorio cuyos límites están marcados con rigidez –hasta aquí mi toalla, hasta aquí la sombra de nuestro parasol. De fondo, la línea que separa la tierra y el mar se convierte en una metáfora de la frontera, de los límites móviles, cruzados, expuestosy debilitados. Los retratados se llevan de vuelta a sus casas un recuerdo familiar un tanto extraño.
Romain Mader, en su trabajo De Nouveaux Amis también se cuela en los entornos privados que se delimitan los veraneantes sobre la arena de la playa. La diferencia es que él no ocupa el lugar de nadie, sino que se añade a la escena, integrándose en ella como uno más, adoptando las poses y los gestos de quienes lo rodean. Mader pasa un rato charlando con sus encuentros azarosos, tanteando la frontera de la intimidad que en un principio le excluye, se metamorfosea, y termina ganándose su esquina sobre la toalla o debajo de la sombrilla, haciendo, efectivamente, nuevos amigos. Los extraños se vuelven familiares.
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